martes, 29 de enero de 2013

Le Mépris (El Desprecio) - GEORGES DELERUE

"Le Mépris" es una de las grandes obras de Jean-Luc Godart y una de las películas más representativas de la "nouvelle vague". Con esta producción de 1963, basada en la novela homónima de Alberto Moravia, Godard inauguró una etapa de experimentación y cambio constante que ha ido desarrollando en su cine hasta el momento actual. 
La historia es una brillante adaptación de la novela de Moravia, que aborda por un lado la crisis matrimonial de una pareja de recién casados y por otro el conflicto artístico del protagonista que es capaz de abandonar su vocación literaria por una cuestión monetaria. 
Paul Javal (Michelle Piccoli) es un dramaturgo francés que acepta reescribir el guión de una película sobre "La Odisea" que un reputado director alemán, Fritz Lang, va a rodar en Capri. Durante un primer encuentro con el productor norteamericano de la película, el escritor deja que su bella esposa Camille (Brigitte Bardot) acompañe al productor a su finca, lo que dará lugar a un malentendido creyendo esta que la ha ofrecido como moneda de cambio para obtener un mejor contrato. Camille se sentirá humillada por el hombre al que ama, lo que provocará que su matrimonio entre en una grave crisis. El sentimiento de Camille hacia Paul evolucionará desde un profundo amor, hasta la indiferencia y finalmente el desprecio por el hombre al que consideraba su gran amor.
Cabe destacar la interpretación de Michel Piccoli en el complejo papel como escritor  y el conflicto que se genera  entre sus aspiraciones literarias y el tener que aceptar un encargo por dinero, y por otra parte su perplejidad ante la actitud de su esposa desde un profundo amor, el rechazo y por último el desprecio que les conducirá a un trágico final. Respecto a Brigitte Bardot, bellísima y que se encontraba en su momento de mayor esplendor, muestra toda la carga de sensualidad y erotismo que tenía la historia y que la actriz supo encarnar de manera magistral. Godard también realizó un homenaje a Fritz Lang, que en la película se interpreta a si mismo, en una clara muestra de la admiración que el y todos los componentes de la "nouvelle vague" mostraron hacia los grandes directores del cine clásico de los años 40 y 50.
Otro de los grandes aciertos de la película es la magnífica fotografía, con una utilización del color que resulta fascinante, especialmente en las escenas rodadas en los estudios de "Cinecittà" y los escenarios naturales de Capri con ese azul del mediterraneo como telón de fondo. 


Y para terminar de redondear la película, Jean-Luc Godard contó con una de las más bellas composiciones de Georges Delerue, el músico por excelencia de la "nouvelle vague". Delerue realizó una música, con un conjunto de melodías que describen perfectamente los diferentes momentos y estados de ánimo por los que atraviesan los personajes, siendo el fragmento más conocido, el "Tema de Camille", una melodía nostálgica de un lirismo extraordinario, que describe perfectamente la amargura de los protagonistas y que se ha convertido en uno de los elementos más sobresalientes e inolvidables de la película y que algunos consideramos un personaje más de esta historia.

Los siguientes dos videos del "Tema de Camille" son en primer lugar la versión orquestal y en segundo lugar la evocadora versión para piano, que considero verdaderamente sublimes. 

domingo, 20 de enero de 2013

Los Abrazos Rotos - ALBERTO IGLESIAS

En primer lugar tengo que reconocer que "Los abrazos rotos" es una de las películas de Almodovar que a mí, menos me gusta. Pero por otra parte es una de las mejores bandas sonoras del tandem que ya forman, Pedro Almodovar como director y Alberto Iglesias como compositor. Y aunque suelo traer a este blog comentarios de esos casos de buenas películas con buenas bandas sonoras (siempre desde mi punto de vista personal), creo que no podía dejar de comentar esta banda sonora a pesar de que la película de la que forma parte no me parezca tan interesante. Lo que si es innegable es la perfecta conjunción entre la historia, esas imágenes tan propias del cine de Almodovar  y la maravillosa banda sonora del que quizás sea en estos momentos nuestro compositor cinematográfico más reconocido a nivel nacional e internacional. 
En el 2009 cuando se rodó esta película, el cineasta manchego ya se encontraba en la cumbre de su carrera y había demostrado su magnífica calidad como director, tanto en la puesta en escena con esa estética tan particular, como en la dirección de actores a los que exprime y sabe sacar lo mejor, ya sean personajes protagonistas como secundarios.
El guión del propio Almodovar, nos presenta a Harry Caine seudónimo de Mateo Blanco (Lluis Homar) un escritor, director y guionista ciego, que escribe, vive y ama en una oscuridad más intensa que la propia que el padece físicamente. Su ceguera se debió a un accidente que sufrió años atrás junto al amor de su vida Lena (Penélope Cruz) y que los separó y los marcó de una manera brutal.  Catorce años después y como si de un guión de su propia vida se tratara, Harry contará la historia de su vida a Diego la persona que le sirve de secretario y lazarillo, hijo de su fiel amiga Judith (Blanca Portillo) que le ha cuidado desde entonces. Una historia que habla de la fatalidad, los celos y la traición, salpicada de un terrible sentido de culpa donde para nada se cumple el conocido refrán de "ojos que no ven, corazón que no siente", sino todo lo contrario.
Almodovar abandonó en esta ocasión el lado costumbrista que había mostrado anteriormente en películas como "Volver" o "Hable con ella" para centrarse en una trama más oscura con referencias muy cinéfilas al melodrama clásico, que reúne todos los cánones del cine de este genero, eso sí salpicado con la simbología y la identidad propia de su cine.
En definitiva, una película que a pesar de su excesiva frialdad, si destaca por un impecable acabado y una fantástica banda sonora.


Con la extrema humildad que le caracteriza, Alberto Iglesias ha ido poco a poco afianzándose como un músico de una categoría extraordinaria y ha encontrado en el cine de Pedro Almodovar su habitat perfecto. Con "Los abrazos rotos", Iglesias conseguiría el cuarto Goya en sus colaboraciones con Almodovar, en una banda sonora intimista que consigue ampliar con sus melodías la profundidad de los personajes, convirtiendo su música en parte fundamental del guión de la película.
Como también ha sido característico en su cine, Almodovar incluye una canción principal, en este caso  interpretada por Miguel Poveda, "A ciegas" un clásico de la copla de Quintero, León y Quiroga que había popularizado Concha Piquer en los años 50. Un tema con una preciosa letra que perfectamente podría haber sido escrita para esta historia, y que Alberto Iglesias arregla y utiliza musicalmente en varias escenas, como en los títulos de crédito y los títulos finales. La grabación de la canción para la banda sonora, de Miguel Poveda con el arreglo de Alberto Iglesias es maravillosa y forma ya, parte inseparable de esta película. 

Los siguientes videos son en primer lugar el tema principal y en segundo lugar el tema final donde se incluye la canción "A ciegas" de Miguel Poveda, que se funde perfectamente con la música de Alberto Iglesias.



Este último video es una interpretación en directo de Miguel Poveda acompañado por la Orquesta Nacional de España donde se puede apreciar además de la totalidad de la letra de la canción, la pasión y sentimiento que este gran artista pone en esta canción de "abrazos rotos".

sábado, 12 de enero de 2013

Travolti Da Un Insolito Destino Nell´Azzurro Mare D´Agosto - PIERO PICCIONI


"Travolti da un insolito destino nell´azzurro mare d´agosto", es el extenso título de una comedia dramática italiana del año 1974, dirigida por Lina Wertmüller. El uso de títulos tan largos en el cine es un caso especialmente señalado en el cine italiano y particularmente en esta directora, que según el libro Guinness de los records cuenta con una película con un título que tiene un total de 179 caracteres.  
Para su distribución internacional la cinta se estreno en el resto del mundo con un título más corto, "Insólita Aventura de Verano" en español y "Swept Away" en inglés. Curiosidades aparte, la película es una comedia romántica poco convencional, una obra muy interesante que en algunos momentos alcanza la genialidad. 

La historia nos presenta a Raffaella, una egocéntrica millonaria que junto a unos amigos, alquilan un yate para realizar un pequeño crucero por el Mediterráneo durante el verano. En la travesía Raffaella no hace más que presumir de su posición, humillando a todos los trabajadores del barco y en especial a Gennarino un rudo marinero siciliano, ferviente comunista, que a su vez desprecia a los turistas ricos a los que debe servir contra su voluntad, para sobrevivir. Pero el colmo de la situación se producirá cuando por una avería, los dos se encuentren solos en alta mar separados del yate. Poco después lograrán alcanzar una isla desierta, pero en esta ocasión los papeles se invertirán y empezará a surgir una extraña relación de amor-ódio entre ellos que les llevará a vivir una situación que cambiará sus vidas.

La película nos presenta, con la aguda mirada tan característica del cine de Lina Wertmüller, esos problemas tan universales como irresolubles: el hombre frente a la mujer, el comunismo frente al capitalismo, el pobre frente al rico, el norte frente al sur. Temas que se han presentado banalmente en innumerables ocasiones en el cine y que solo en casos como este y en manos de esta realizadora, logran momentos de gran fascinación.
Wertmüller contó con sus dos actores fetiches Giancarlo Giannini y Mariangela Melato, que están magníficos en sus papeles, y que fueron capaces de desarrollar el amplio abanico de registros que los personajes requerían en cada momento de la historia.
En resumen una obra única que consigue conjugar de manera creíble, comedia, drama, satira, parodia y sobre todo una ácida crítica a la sociedad actual.
Aunque la película no tuvo un gran éxito comercial, en los años 70 gozó de un relativo prestigio en los cines de arte y ensayo, donde triunfaban especialmente las películas italianas de cine de compromiso social y político.
En el año 2002 se realizó un desafortunado remake dirigido por Guy Ritchie y protagonizado por Madonna que resultó un tremendo fracaso y que no consiguió trasladar ni un ápice de la maestría de la obra original.

La banda sonora es obra del maestro Piero Piccioni, uno de los grandes nombres de la música cinematográfica italiana y que junto a Ennio Morricone es de los autores más prolíficos de la música de cine. La música cuenta con una variada mezcla de temas ligeros con un suave ritmo de bossa nova, temas dramáticos y sobre todo un bellísimo tema de amor que se desarrolla en varios cortes con el uso del organo, el piano y la guitarra. Recientemente se ha publicado un CD con una edición muy completa del soundtrack original, con más de 40 minutos adicionales que es una maravilla y que recomiendo a todo aficionado a la música  cinematográfica en general.

Estos son dos fragmentos de esta gran banda sonora: