miércoles, 19 de agosto de 2026

Amantes - JOSÉ NIETO

En la filmografía de Vicente Aranda, la pasión destructiva y la pulsión sexual siempre han actuado como motores dramáticos, pero nunca alcanzaron un nivel de precisión y contundencia tan desgarrador como en Amantes (1991). Inspirada en hechos reales —el célebre crimen de la Canal de Navarrés acontecido en la década de 1940—, la película trasciende la crónica sucia de sucesos para consolidarse como una de las obras cumbres del cine negro español contemporáneo.

La premisa nos sitúa en el Madrid gélido e hipócrita del primer franquismo. Paco (Jorge Sanz), un joven recién salido del servicio militar, planea su futuro junto a su prometida Trini (Maribel Verdú), la encarnación de la pureza, la devoción y el orden social imperante. Sin embargo, al alojarse en la casa de Luisa (Victoria Abril), una viuda atractiva, madura y astuta que vive del estraperlo y la manipulación, Paco queda atrapado en un torbellino de deseo, dominación física y fascinación erótica del que le será imposible escapar.

El mayor triunfo de Aranda radica en la brillante dirección de su trío protagonista, cuyos roles se complementan y chocan con una fuerza aplastante. Lejos de buscar el escándalo gratuito, la puesta en escena de Aranda utiliza la carnalidad y la crudeza de las escenas íntimas como un lenguaje de poder. La fotografía de José Luis Alcaine contrasta la frialdad de los exteriores nevados de Madrid con el calor sofocante y claustrofóbico de los interiores donde transcurre la pasión. La ambientación de época no es mero adorno histórico: la represión social y la miseria moral de los años cincuenta actúan como la verdadera cárcel de los personajes, impulsándolos hacia un desenlace fatalista donde la única salida posible es la tragedia.

Amantes no ha perdido ni un ápice de su fuerza provocadora y magnética. Es una obra redonda, concisa y brutalmente honesta sobre los límites de la obsesión humana, donde el amor no es un refugio, sino una trampa sangrienta.

La banda sonora de Amantes (1991), compuesta por José Nieto —galardonada con el Premio Goya a la Mejor Música Original—, es uno de los trabajos de arquitectura sonora más precisos y desgarradores del cine español contemporáneo. Nieto aborda el relato de Vicente Aranda huyendo de los clichés del melodrama pasional y del erotismo convencional. En su lugar, construye una partitura minimalista, opresiva y teñida de un lirismo trágico que funciona como el monólogo interior del trío protagonista.

La partitura de José Nieto en Amantes no es solo un acompañamiento impecable, sino una pieza fundamental para elevar el drama de Aranda a la categoría de tragedia griega vestida de cine negro.

Nieto no compone para acompañar las imágenes, sino para desnudarlas: su música explica el abismo psicológico de los personajes allí donde la palabra no llega.

Una banda sonora magnífica que expresa sin lugar a dudas el sonido de la fatalidad.

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