domingo, 20 de octubre de 2013

Frantic (Frenético) - ENNIO MORRICONE

Durante los años 80 y tras su exilio forzoso en Francia, Roman Polanski rodó varias películas de género con las que empezó una nueva etapa en su filmografía. Tras "Tess" un melodrama romántico y "Pirates" un acercamiento a las clásicas cintas de piratas, en 1988 Polanski rueda "Frantic" una película de intriga y suspense al más puro estilo Hitchock.

Partiendo del concepto del "MacGuffin" que el maestro utilizó tanto en su cine, la historia nos presenta al doctor Richard Walken (Harrison Ford) que se encuentran en Paris junto a su esposa para asistir a una conferencia, aprovechando el viaje para rememorar su luna de miel. Esta situación tan normal se complica misteriosamente con la desaparición de la esposa sin causa alguna. A partir de este momento, y ante la pasividad de la policía y de su propia embajada, el doctor Walken comenzará por su cuenta una búsqueda desesperada en un país que desconoce y cuyo idioma ignora, adentrándose en el submundo parisino siguiendo una pista que le llevará a contactar con una atractiva joven (Emmanuelle Seigner). A partir de ahí la trama se irá complicando hasta convertirse en una auténtica pesadilla, con terroristas árabes y agentes de inteligencia israelíes intentando hacerse con un dispositivo capaz de detonar un arma nuclear.

Harrison Ford en un papel que recuerda al Cary Grant de "Con la muerte en los talones", se mete perfectamente en el papel del hombre corriente metido en una situación que le desborda, pero que como los héroes del cine de Hitchock será capaz de enfrentarse a cualquier situación adversa.

Roman Polanski logra un thriller comercial de un alto nivel, muy entretenido y con un buen guión que logra cautivar al espectador desde el primer momento.


Ennio Morricone compone una magnífica partitura donde utiliza en el tema principal el sonido electrónico del bajo eléctrico para marcar la sensación de tensión y suspense. Igualmente el maestro italiano crea otros temas con un tono más melancólico y triste, como podemos apreciar en en los títulos finales con el uso del acordeón en una clara alusión al trasfondo parisino de la historia.

Una música que crea en gran parte la atmósfera del film y que como la misma película, resulta "frenética".




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