viernes, 20 de marzo de 2020

En la Linea de Fuego - ENNIO MORRICONE

En 1993 y tras el enorme éxito de su anterior película como actor y director, "Sin Perdón", Clint Eastwood envuelto ya en ese persistente rumor, que todavía permanece, de que dejaba de ponerse detrás de la cámara, cambia de tercio, pero sin abandonar sus géneros preferidos, poniéndose a las órdenes de Wolfgang Petersen en su nueva película, "En la línea de fuego".
Petersen es un reputado director de origen alemán que después del gran éxito internacional obtenido con "El Submarino", es reclamado por Hollywood y empieza a rodar algunas buenas películas como "La historia interminable", "Enemigo mío" o "La noche de los cristales rotos". Petersen es lo que se denomina un buen artesano, uno de esos directores que sabe moverse bien en todo tipo de géneros y que teniendo entre manos un buen guión y buenos actores su trabajo es siempre el adecuado.

Es indudable que el trio protagonista es perfecto, un Clint Eastwood en el papel del veterano agente del servicio secreto, René Russo como la compañera de trabajo que da pie al consabido romance y un extraordinario John Malkovich en el papel del malvado psicópata obsesionado con asesinar al presidente.

La historia nos presenta a un abnegado Frank Horrigan (Clint Eastwood) un veterano escolta del servicio secreto que arrastra el fracaso personal que supuso su primer encargo profesional, la muerte del presidente Kennedy en Dallas y que muchos años después a punto de retirarse y envuelto en una crisis personal y profesional, se ve en la necesidad de volver para hacerse cargo de una amenaza de muerte bastante creíble al actual presidente de Estados Unidos. Horrigan encuentra el apoyo de una compañera del servicio secreto, la agente Lily Raines (René Russo) para hacer frente a Mitch Leary (John Malkovich) un ex-agente de la CIA maestro del disfraz y experto en armas, que tras verse relegado por su alta peligrosidad, se convierte en un peligroso psicópata al que no le importa morir en el intento.



Eastwood se mueve como pez en el agua en el papel del agente Horrigan, que en cierto modo es una estela del inspector Harry Callahan, aunque en esta ocasión hay una cierta humanización del personaje obsesionado por no haber podido salvar al presidente Kennedy, recuerdo que le atormenta. René Russo consigue una buena química con su pareja, y en contra de lo esperado logra que su historia de amor sea muy creíble. Por otra parte John Malkovich está fantástico en su papel del psicópata asesino. En su enfrentamiento con Horrigan es claramente la otra cara de la misma moneda y ambos representan la lucha de dos personajes que ya no encajan en el sistema, personajes muy vinculados entre si, en un enfrentamiento servido con un increíble sentido del ritmo y la emoción.
Malkovich tuvo una bien merecida nominación al Oscar, al igual que el guion y el montaje, convirtiéndose en una de las mejores películas de su género de ese año.
Sin duda "En la línea de fuego" es el mejor trabajo estadounidense de Wolfgang Petersen, un thriller de aire clásico, inteligente, tenso y muy bien realizado. 


Para la banda sonora, la película contó con el magnífico y siempre efectivo trabajo de Ennio Morricone, una música no demasiado protagonista, en lo que parece otro ejercicio de homenaje a Clint Eastwood.

La partitura contiene un contundente y efectista tema principal que marca el carácter amenazante de la historia, momento que se repite a lo largo de todo el metraje con mayor o menor fuerza en las percusiones. Y como no Morricone nos presenta también uno de esos temas musicales de carácter romántico, una bella melodía intimista para remarcar el sentimiento de indefensión y soledad del protagonista y su enfrentamiento con el villano, y por supuesto de las escenas románticas de la pareja protagonista, Frank y Lily.



La siguiente es una de las mejores escenas de los dos protagonistas, donde aparece el tema de amor, uno de esos momentos románticos de Eastwood que no son fáciles de conseguir, pero que resultan encantadores:

martes, 3 de diciembre de 2019

Las Series de TV y Su Música (VI) - Downton Abbey (JOHN LUNN)

Downton Abbey es el ejemplo perfecto de las series de calidad de las que siempre ha hecho gala la televisión británica. Un magnífico guión obra del escritor Julian Fellowes, una ambientación exquisita hasta el último detalle donde el castillo de la familia es otro personaje más, un reparto de actores ingleses sensacionales, un trabajo de dirección artística grandioso y una música con ese toque de elegancia británica perfecta.

Downton Abbey empezó a emitirse en el año 2010 y debido a su alta audiencia se fue consolidando con nuevas temporadas hasta su final en 2015 con su sexta temporada, a la que se ha añadido el paso a la gran pantalla en 2019.


La historia comienza en 1912 en el condado de Downton alrededor de la vida de la aristocrática familia del conde Grantham, su madre, su esposa, sus tres hijas, amigos y familiares así como sus numerosos criados. El hundimiento del Titanic cambia los acontecimientos de la familia al morir el futuro heredero de la casa, pasando a sucederle un joven abogado de clase media primo lejano del conde ya que este al tener solo hijas, estas no pueden heredar. Este contratiempo no es del agrado ni de los miembros de la familia, ni del servicio y sobre todo de la condesa viuda de Grantham, madre del actual conde.

A lo largo de las siguientes temporadas se irán sucediendo acontecimientos dramáticos asociados con el futuro de la casa, la herencia, el honor y varias relaciones amorosas entre los diferentes protagonistas, transcurriendo todo entre los acontecimientos históricos de las primeras décadas del siglo XX.

El nivel interpretativo es excepcional, destacando además de Hugh Bonneville y una recuperada Elizabeth McGovern como el matrimonio protagonistas, la extraordinaria Maggie Smith como la condesa viuda que brilla en esos inteligentes diálogos y esa ironía inglesa tan sutil y elegante (sin duda el mejor personaje de la serie). 

El diseño y la dirección artística son sobresalientes, mostrando un palacio maravillosamente decorado y un elegante y radiante vestuario para cada una de las actividades rutinarias del día a día y sobre todo en los grandes acontecimientos que se suceden en la casa.

Lo que más sobresale de esta serie, es la humanidad y cercanía de cada uno de los personajes, transmitiendo quizás de una manera muy amable, la buena relación entre la aristocracia y la clase media y baja representada sobre todo por los sirvientes. En este punto es impresionante el papel del mayordomo jefe, el señor Carlson, un personaje que en muchos aspectos parece encarnar el verdadero eje de la familia, el mayor defensor de las costumbres y la tradición, siendo más estricto con los subordinados que el propio señor de la casa.

"Downton Abbey" la película no ha defraudado y nos encontramos con un capítulo más largo y rimbombante continuación a la serie, donde los condes de Grantham se preparan para recibir la visita del rey y la reina de Inglaterra. Otra vez el diseño de producción, la dirección artística, el vestuario y como no el reparto son absolutamente brillantes. Una cinta divertida y elegante donde todo es todavía más grande y más brillante que no decepciona al que haya sido seguidor de esta maravillosa serie.



La música de John Lunn, un compositor escocés conocido para sus trabajos en la televisión es otro elemento fundamental de la serie. Lunn crea un tema principal para los títulos de crédito perfecto, un ejemplo claro de lo importante que resulta la banda sonora para una ambientación deslumbrante. 

Una banda sonora que rebosa elegancia y que se adapta perfectamente a todos los momentos dramáticos, con ese toque de clase típicamente británico.






miércoles, 11 de septiembre de 2019

Animales Nocturnos - ABEL KORZENIOWSKI

Con tan solo dos películas en su haber, es impresionante como el afamado diseñador de moda Tom Ford va abriéndose paso hacia la cima del arte cinematográfico. Porque "Animales Nocturnos" es una obra maestra sin fisuras, una película aclamada por el público y la crítica y uno de esos ejemplos de cine con mayúsculas.

Famoso por sus diseños para algunas de las más grandes estrellas del cine actual o por ejemplo diseñador del vestuario de Daniel Craig para su James Bond, Tom Ford había estado relacionado con el mundo del cine desde su faceta como profesional de la moda, pero atendiendo a su otra gran pasión, el cine, en 2009 se estrena como director con "A Single Man" y es en 2016 cuando se consagra como director, guionista y coproductor en su segunda película, una adaptación de la novela de suspense psicológico "Tony and Susan" de Austin Wright.
Nominada a un buen número de premios internacionales, Oscar incluidos, "Animales Nocturnos" ganó el premio del jurado del festival de Venecia y ha consolidado a Tom Ford como un director a tener muy en cuenta.

"Animales Nocturnos" cuenta la historia de Susan (Amy Adams) una galerista de arte que comparte una vida de lujo, aunque vacía, con su segundo marido. Un día recibe la novela inédita de su exmarido (Jake Gyllenhaal) del que lleva años sin tener noticias. La novela dedicada a ella, es un relato durísimo de violencia y venganza que desde sus primeras páginas deja impresionada a Susan. Los demonios de su pasado se presentan en la forma de ese libro.

Ford elabora una película compacta, brillante y perturbadora, todo ello bajo una apariencia de diseño (esa estética de anuncio de Gucci) y como no, unas interpretaciones de lujo.



Amy Adams está fantástica transmitiendo la frialdad de esa mujer que ha preferido instalarse en esa vida acomodada y frívola antes que enfrentarse a sus propias inseguridades, que le han llevado a un profundo fracaso profesional y emocional. Y de igual manera, Jake Gyllenhaal en su doble papel como el protagonista de la novela y como el exmarido de la protagonista borda su papel y se consolida como un actor a tener muy en cuenta.
Mención aparte con injusticia incluida, es el papel de Michael Shannon, el detective de la novela, que nominado al Oscar como actor secundario no consiguió el beneplácito de la Academia por un papel espectacular.


Teniendo en cuenta el cuidado estilístico que Ford ha dotado a su película, la elección de Abel Korzeniowski para la banda sonora es otro de sus grandes aciertos.
La partitura de este interesantísimo compositor polaco, con el que ya había trabajado en su primera película, es una delicia. Una obra refinada, tan intensa como inquietante que encaja a la perfección con este thriller con un marcado carácter "noir".
Una banda sonora de un refinado clasicismo tan seductora como perturbadora, que asociada a las preciosistas imágenes de la película la convierten en una verdadera joya.

El tema principal que se desarrolla en toda la película tiene una especial relevancia en la escena final ("Table for Two") en la que la melodía se va desarrollando y nos sumerge en un mar de sensaciones. Una mezcla perfecta de imágenes y música sencillamente maravillosa.


viernes, 24 de mayo de 2019

Le Week-End - JEREMY SAMS

"Le Week-End" es una película británica del año 2013 dirigida por Roger Mitchell, realizador de uno de los clásicos de la comedia romántica inglesa como fue "Notting Hill".
En esta ocasión y aunque sin perder un cierto tono de comedia nos presenta la historia de un matrimonio maduro, dos profesores con su vida ya resuelta, pero ahogados por una rutina asfixiante y un trabajo que ya no les estimula, que vuelven a Paris treinta años después para rememorar su viaje de luna de miel.

París, un matrimonio, el amor, todo parece desembocar en otra historia romántica en la ciudad de la luz, pero nada más lejos de la realidad. Mas que una celebración, el viaje se convierte en una última ocasión para revitalizar un matrimonio estancado por el paso de los años, tratando de recordar porqué se enamoraron.

Después de tantos años, ya nada parece igual, y ahora ya no lo ven con los ojos de entonces, y aunque dispuestos a disfrutar de todo lo que ofrece una ciudad tan maravillosa como es París, empiezan a aparecer estallidos, a veces cómicos, a veces tiernos, a veces dolorosos que surgen de las tensiones que arrastra su matrimonio.
Los obstáculos que se van encontrando les hacen darse cuenta que su relación está más deteriorada de lo que imaginan descubriendo el lado oculto de toda relación sentimental.


"Le Week-End" se acerca a una serie de películas como la deliciosa "Dos en la carretera" de Stanley Donen o la trilogía de amaneceres y anocheceres de Linklater, donde se trata como el paso del tiempo va erosionando el amor y las relaciones de pareja.

Estamos por tanto ante una comedia sencilla, elegante y nostálgica sobre el amor maduro, con un magnífico guion y sostenida en gran medida en la pareja protagonista, que irradian una química especial interpretando a dos personajes opuestos pero que irremediablemente se atraen. 
Buenísima la escena final donde rememoran el baile del Madison en un homenaje a la famosa escena de "Bande À Part" la mítica película de Jean-Luc Godard.

En una sociedad actual donde cuando pierdes la juventud parece que lo has perdido todo,  es de agradecer que surjan películas como esta, que demuestran que "siempre nos quedará París".

La banda sonora de "Le Week-End" es obra de Jeremy Sams un compositor inglés, habitual colaborador del director Roger Mitchell. Un músico muy polifacético que es además escritor y director de teatro. 

Con un sonido muy jazzístico la partitura es muy sutil y captura perfectamente la relación de los personajes protagonistas y el ambiente de la ciudad.

Una música muy agradable, sin altibajos y con cierto aire minimalista como se puede comprobar en el tema de los títulos de crédito.


martes, 12 de marzo de 2019

La Música de John Morris (IV) - EL JUEGO DE LA SOSPECHA (CLUEDO)

Para terminar (por ahora) con la música de John Morris, he elegido una de sus composiciones fuera de la relación cinematográfico-musical con Mel Brooks.


"El Juego de la Sospecha" es un film del año 1985 que adapta a la gran pantalla el célebre juego de misterio "Cluedo".

Dirigida por Jonathan Lynn y coescrita con el famoso director y guionista John Landis, esta película es una de esas producciones curiosas, ya que a partir de una idea original de Landis, se rodaron tres posible finales que se mostraban aleatoriamente durante su proyección en las salas de cine. Una idea atrevida y original que pretendía trasladar el espíritu del juego de mesa.

La historia nos traslada a una mansión victoriana donde se reúnen varios personajes pintorescos para cenar ante la misteriosa invitación de un desconocido anfitrión. Todos ellos ocultan algún secreto  por el que han sido chantajeados durante años. En un momento dado se produce un apagón y la casa queda a oscuras. Al restablecerse la luz el chantajista aparece asesinado en el salón. A partir de ese momento deberán averiguar quien es el asesino, teniendo en cuenta que todos ellos tenían buenas razones para cometer el crimen.


La película es una original y simpática comedia de misterio que homenajea claramente las novelas de intriga de Agatha Christie.

Aun partiendo de unas buena premisas el resultado es desigual, la cinta no tuvo mucho éxito de taquilla y las críticas no fueron muy positivas, pero con el tiempo se ha convertido en una película de culto que destaca por un buen elenco, buenos gags y un ritmo frenético. Hasta tal punto que en los últimos años han sido recurrentes las noticias que hablan de un posible remake.


Entre sus puntos destacables no cabe duda que está la banda sonora compuesta por John Morris. Fiel al espíritu de la historia, Morris nos deja una música de intriga tan trepidante como la propia película, con un maravilloso tema principal. 
Una obra que no debería pasar desapercibida ya que esconde como casi toda la obra de John Morris una música excepcional. 
Y como muestra estos dos temas:



  

sábado, 2 de marzo de 2019

La Música de John Morris (III) - SPACEBALLS, LA LOCA HISTORIA DE LAS GALAXIAS

A pesar de su escasa producción cinematográfica, casi siempre ligada al cine de Mel Brooks, John Morris aportó su maestría musical a una gran variedad de géneros cinematográficos. En el caso de Mel Brooks, aunque siempre en tono de comedia, su cine abarcó los géneros clásicos. El cine de terror en "El Jovencito Frankestein", el cine histórico en "La Loca Historia del Mundo", el western en "Sillas de Montar Calientes" o la ciencia-ficción en "Spaceballs, La Loca Historia de la Galaxias", y en todas estas ocasiones el compositor creo el universo sonoro adecuado con indudable solvencia.

"Spaceballs, La Loca Historia de las Galaxias" dirigida y coprotagonizada por Mel Brooks, es una disparatada parodia de la saga "Star Wars" rodada en 1986 aprovechando el tirón de la franquicia de George Lucas. A pesar de ser una insulsa comedia basada en las mil y una payasadas sobre los personajes originales de Star Wars y otros guiños a otras películas como Star Trek, Alien o el Planeta de los Simios, la cinta tuvo un gran éxito popular en su momento y cierto es que no pretende engañar a nadie. Lo que demuestra que a veces el humos absurdo también es un arte.

Aunque si hubiera que salvar algo de esta película, sin duda sería la banda sonora de John Morris que en este caso no usa la parodia sino que busca realizar un homenaje a la música que otros colegas realizaron para el cine galáctico, manteniendo una coherencia temática con un sonido plenamente sinfónico y vibrante. En términos generales una partitura con cierta clase orquestal y perfectamente integrada en el film.

De este modo Morris compone un estupendo tema principal en la forma de una grandilocuente marcha con cierto parecido a la famosa sintonía de John Williams. Del tema lo único que sobraría, desde mi punto de vista, son los efectos sonoros del láser, incluidos seguramente para remarcar el aire de socarronería y comicidad de la película.


Uno de los momentos donde el autor consigue brillar todavía más es con el hermoso "Love Theme", una melodía con la elegancia del sonido del Hollywood clásico que aporta un cariz más distinguido a esta interesante banda sonora.





miércoles, 23 de enero de 2019

La Música de John Morris (II) - THE TWELVE CHAIRS (EL MISTERIO DE LAS DOCE SILLAS)

John Morris trabajó con Mel Brooks en prácticamente todas sus películas, aportando una excelente música al disparatado universo cinematográfico del director. De esa manera las alocadas comedias de Brooks brillan en su apartado musical de una manera especial.


En 1970 Brooks dirige "The Twelve Chairs" (El Misterio de las Doce Sillas), una de las muchas adaptaciones al cine que ha tenido la novela "Las Doce Sillas" de los escritores rusos Ilf y Petrov. La historia ambientada tras la revolución rusa cuenta la desesperada búsqueda de unas sillas que contienen un valioso tesoro escondido por una anciana aristócrata tras la revolución bolchevique. Varios personajes que conocerán este secreto se enfrentarán en una loca carrera por encontrar las doce sillas repartidas por toda Rusia.


Detrás del extravagante humor sin sutilezas tan típico de Brooks la película quiere ser una sátira contra el comunismo, disfrazando debajo de las risas una crítica social a la codicia humana.

No es ni mucho menos una de las mejoras obras de Brooks, pero puede resultar entretenida para los amantes de las comedias grotescas con un punto de ironía, que algunos consideran una fuente de inspiración a otras obras más inspiradas como "La última noche de Boris Grushenco" de Woody Allen.


John Morris compone una excelente partitura, utilizando lógicamente la música tradicional rusa. La banda sonora gira alrededor de una canción "Hope for the Best", compuesta por Brooks a las que el compositor añadió unos brillantes arreglos. La música está cargada de los tradicionales sonidos eslavos donde aparecen instrumentos tradicionales rusos como la citara y el organillo.


Una buena mezcla de temas más movidos con melodías más nostáLgicas y por supuesto la maravillosa canción con las voces de un coro típico ruso.


Y estos tres temas son una buena muestra de esta magnífica banda sonora:

La canción del tema principal "Hope for the Best"



El tema melódico "Vorobyaninov's Theme"


Y el tema final instrumental de la canción "Hope for the Best"

viernes, 14 de diciembre de 2018

La Música de John Morris (I) - YOUNG FRANKENSTEIN

A principios de este año 2018, falleció John Morris, un veterano compositor de cine que formó con Mel Brooks una de esas grandes parejas cinematográficas que se dan entre director y compositor. Morris compuso buena parte de las bandas sonoras de las películas de Mel Brooks y como el propio Brooks dijo tras la muerte del compositor que "fue mi brazo derecho emocionalmente. La música te dice que sentir y el sabía lo que quería que sintieras. El lo compuso y lo hizo posible".

Morris es sobre todo conocido por la que es una obra maestra del cine y de la banda sonora "El hombre elefante" la película de David Lynch, producida también por Mel Brooks, de la que ya hablé en una entrada anterior de este blog - El Hombre Elefante. Pero además no se debería pasar por alto algunas magníficas bandas sonoras que han pasado más desapercibidas.


Una de ellas es la obra maestra como director de Mel Brooks, y una de las mejores comedias de la historia del cine, "El Jovencito Frankenstein".

La película es una parodia del cine de terror clásico, adaptando uno de los grandes éxitos de la Universal de los años 30, "Frankenstein" de Mary Shelley. Para reflejar más eficazmente la atmósfera de aquellas viejas películas, Brooks rodó la película en blanco y negro, consiguiendo esa atmósfera tan particular del cine de aquella época.
Protagonizada por Gene Wilder (que también colaboró en el guión) en el papel del Doctor Frankenstein, Teri Garr como Ilda la atractiva auxiliar del doctor y el extraordinario Marty Feldman en el papel de Igor el hilarante y desastroso ayudante del doctor, la película sigue la misma historia del original intercalando buenísimos gags cómicos y convirtiéndola en una delirante parodia del clásico.
Aspectos como, el contenido histrionismo de un magnífico Gene Wilder, una Teri Garr que nunca estuvo tan favorecida, el divertido homenaje a Groucho Marx del personaje de Igor que funciona a la perfección y la magnífica dirección artística, decorados, vestuario y peluquería, hacen de esta película una verdadera joya. 
Todo un ejemplo del buen cine de comedia por el que no pasan los años y todo un referente para cualquiera. Sin duda una película de visión obligada para los amantes del buen cine.

Al igual que la película, la banda sonora de John Morris homenajea al antiguo cine de terror, consiguiendo una partitura con grandes temas como el corte principal "Young Franskenstein", leitmotif del film, una composición lírica y pegadiza de gran calidad o el tema "Transylvanian Lullaby" una pieza exquisita y delicada interpretada con el piano y el violín como protagonistas, que se ha convertido en todo un clásico.






domingo, 18 de noviembre de 2018

Lady Halcón - ANDREW POWELL

"Lady Halcón" es una clara muestra del buen cine de aventuras que se rodó en los años 80. Una buena historia, un buen reparto, un buen realizador y todo ello adornado de una excelente fotografía y una música perfecta. ¡Que más se puede pedir!. En su conjunto una obra que no tiene nada que envidiar a otras grandes producciones de este tipo de cine que se hacían entonces y también de las que se hacen hoy día.

Su director, Richard Donner, era en ese momento un buen profesional curtido en la televisión, que nos regalaría sus años dorados en esa década con películas como "Superman", "Los Goonies" o "Arma letal" y que lo encumbraron junto a Spielberg, Lucas o Zemeckis a lo más alto del podio del cine de aventuras ochentero. Donner consiguió uno de sus mejores títulos con este hermoso cuento lleno de fantasía hecho de una forma muy imaginativa y evocadora.

La película situada en la Edad Media, relata la historia de un amor trágico entre el capitán Etienne Navarre (Rutger Hauer) y la bella Isabeau Anjou (Michelle Pfeifer) que no pueden estar juntos debido a un terrible hechizo realizado por el Obispo de Aquila, como venganza por una traición: ella se convierte en halcón por el día y el será un lobo por la noche. Eternamente unidos y separados a la vez, encontrarán un aliado en un joven ladronzuelo llamado Phillipe (Matthew Broderick) que hará todo lo posible para encontrar una manera de conjurar la maldición del obispo.

Su protagonista, el actor holandés Rutger Hauer añadía una de sus interpretaciones más populares junto a la de "Blade Runner" que le abrieron la puerta del cine norteamericano y la joven Michelle Pfeifer afianzaba una prometedora y fulgurante carrera. 

La sugestiva fotografía fue obra de todo un mito y uno de los grandes de este oficio, Vittorio Storaro que saco buen partido de los exteriores en unas localizaciones fantásticas en Italia.


Lady Halcón, está considerado como uno de los clásicos del género fantástico y fue sin duda una gran revelación entre los amantes del cine de espada y aventuras, que resulta muy agradable de volver a ver en cualquier época.


Otro de los complementos importantes de esta película es también su banda sonora. Cuando Richard Donner se encontraba viajando por Europa buscando exteriores y localizaciones para la película, su ayudante ponía música del grupo The Alan Parson Poject a la que era muy aficionado, y enseguida se dio cuenta que ese tipo de música era el que quería para la producción.

Y así la banda sonora fue compuesta por Andrew Powell el director de orquesta y compositor de la parte orquestal de muchos de los temas de Alan Parson, y en la que intervinieron gran parte de la banda y Parson se dedicó a las tareas de ingeniero de sonido y a la producción. 
Muchos consideran que aunque es una banda sonora sinfónica, quizás ese sonido pop cañero, con demasiado sintetizador no era el adecuado, pero creo que en conjunto resulta peculiar y diferente y siempre me ha resultado muy agradable.

La música cuenta con el inconfundible sonido de Alan Parson, donde destaca el tema principal con una base rítmica poderosa a la que se le van añadiendo diferentes arreglos, dando lugar a una de esas melodías pegadizas inconfundibles. En el resto de la partitura seguimos encontrando pinceladas estilo Parson, aunque la parte orquestal gana peso en muchos de los temas descriptivos y encaja muy bien con las imágenes en cada una de las escenas, reflejando los sentimientos de los personajes o describiendo el ambiente en el que transcurre la historia.


viernes, 14 de septiembre de 2018

Máximo Riesgo - TREVOR JONES

He de reconocer que "Máximo Riesgo" (Cliffhanger, 1993) es una de esas películas que sin ser lo que se consideraría una gran película, tiene ese algo especial que la ha convertido en una de mis películas de acción-aventuras preferidas de entre el cine de este tipo que se rodó en los años 90. Una cinta entretenida, bien realizada, técnicamente perfecta atendiendo a la época en que se rodó y sobre todo con una banda sonora excelente que me cautivó desde el primer momento.

La película hecha a medida para un Sylvester Stallone que en esa época se encontraba en su gran momento, es obra de un gran artesano del cine de acción como es Renny Harlin, director finlandés afincado en Hollywwod, autor de otras buenas películas de este género como "La Jungla 2", "La Isla de la Cabezas Cortadas", "Memoria Letal" o "Deep Blue Sea".


Stallone interpreta a un experimentado alpinista de un equipo de salvamento que tras sufrir la pérdida de una amiga durante un rescate sufre una depresión tan profunda que decide retirarse. Tras su vuelta al lugar del accidente se verá envuelto en el robo millonario de un avión del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos que sufrirá un accidente cuando sobrevuela esas montañas. La banda que realizó el robo, le obligará a realizar la misión más peligrosa para recuperar el dinero entre los peligrosos parajes de la montaña y con ello conseguirá la redención que necesita.

Rodada en los Alpes italianos convertidos para la ocasión en las Montañas Rocosas, la película no deja lugar a dudas sobre su título en español, una historia de "máximo riesgo". Una película donde brillan además de la pétrea pero siempre efectiva interpretación de su protagonista principal, unas panorámicas vertiginosas de la montaña, unas espectaculares escenas de acción que se van sucediendo sin descanso y un malo malísimo en la piel de un John Lithgow que encarna a la perfección a ese psicopata sin sentimientos con un punto cómico.

Una película cargada de épica, acción, aventuras, tensión y humor, que mantiene al espectador en su butaca casi sin pestañear hasta su conclusión final y para los amantes de la música hasta el final de los títulos de crédito, escuchando una banda sonora tan espectacular como la propia película.

Obra de Trevor Jones, la música para esta película es una de sus grandes composiciones y una obra que forma parte de la que quizás sea la etapa más interesante de su carrera. Una partitura que describe la grandeza y espectacularidad de los paisajes donde transcurre la acción. 

El tema principal es un tema épico y heroico que describe al personaje y que ilustra las bellísimas tomas aéreas de las montañas, que resulta tremendamente efectivo. 


El resto del score lo componen una gran variedad de magníficos temas de acción trepidantes, que desembocan en un gran tema final espectacular ("End Credits") y que es el colofón perfecto a la película y a esta gran banda sonora.




Un trabajo que rebosa talento y profesionalidad en cada nota y que es tan solo una pequeña-gran muestra de la obra de este gran compositor que es Trevor Jones.