viernes, 31 de diciembre de 2021

Las Series de TV y Su Música (VII) - Succession (NICHOLAS BRITELL)

El mundo de las series de TV dedicadas a familias poderosas que esconden en su interior un verdadero nido de serpientes, es casi infinito. Salvando las distancias con los cambios obligatorios impuestos por el avance de los tiempos, precedentes como "Dinastía", "Falcon Crest" o "Los Colby", marcaron un momento álgido en la televisión de los años 80, partiendo del eterno y manido tema del poder y del dinero, hasta desembocar en esta magnífica serie de la cadena HBO que merece estar en el podium de las mejores series de televisión hechas hasta la fecha.

Con tres temporadas (por el momento), "Succession" cuenta los entresijos de la familia Roy, Logan Roy el patriarca y sus cuatro hijos, que controlan uno de los mayores conglomerados audiovisuales y de entretenimiento del mundo. Adam Mckay, uno de sus productores se refirió a la serie como "El Rey Lear" de los medios de comunicación, pero sus protagonistas hacen buenos al rey Lear, sus hijas y los maridos de estas. Las luchas de poder por controlar la empresa y la forma maquiavélica con el que patriarca juega con las ambiciones de sus hijos en un constante vaivén de movimiento de sillas, sigue perfectamente el concepto de la traición shakesperiana y no deja de sorprender en cada movimiento de cada uno de los personajes por posicionarse como futuros herederos de la compañía.

Una familia que se mueve a un nivel de poder y riqueza grotesco, que son tan millonarios como miserables, en la que todos son desagradablemente odiosos, en su forma de comportarse y en su soez vocabulario.

Buenas interpretaciones en casi todo el reparto, que desarrollan cada personaje como las caricaturas que son y unas espléndidas localizaciones y situaciones que reflejan perfectamente el nivel de riqueza y opulencia en el que se mueven los miembros de esta peculiar familia.

Pero si de una cosa no hay duda es que los productores de la serie han acertado al 100% con la banda sonora de la serie. Y es que partiendo de un buenísimo tema principal que acompaña a los créditos iniciales de cada capítulo y que engancha desde su primera audición, el conjunto de la música compuesta por Nicholas Britell es una maravilla. 

El tema principal tremendamente pegadizo y adictivo, con ese piano tintineante y el sonido de las cuerdas punzantes, desarrollan una melodía que evoca perfectamente el poder y la codicia que rodea las tribulaciones de la familia Roy. 


Pero no todo queda ahí, Britell se ha ido superando con el resto de temas musicales, con nuevas variaciones siempre dentro de un estilo muy clásico, con la inclusión de algún tema más moderno con sonido de rap. Tanto melodías al piano, como bellísimos pasajes de música barroca que quedan perfectamente identificados en los títulos que aparecen en el listado de los temas de la edición de las bandas sonoras de cada temporada. Términos como "adagio", "rondo", "moderato", "intermezzo", "andante", "concerto grosso", dan idea de por donde van en esta ocasión los tiros musicales, tan bellos como certeros.



domingo, 21 de febrero de 2021

En el Estanque Dorado - DAVE GRUSIN

Cuando en el año 1982, dos septuagenarios como Katherine Hepburn y Henry Fonda recibieron el Oscar a mejor actriz y mejor actor por el "En el Estanque Dorado", no solo se rendía un merecidísimo homenaje a toda una carrera como dos de las grandes estrellas de Hollywood, sino que también se reconocía la magnífica interpretación en unos de esos papeles a medida que cualquier actor/actriz desearía como colofón a su carrera. Ambos no acudieron a recoger su estatuilla. Para Fonda era su primer Oscar después de varias nominaciones pero se encontraba gravemente enfermo (desgraciadamente moriría unos meses después) y la Hepburn que ganaba su cuarto Oscar fue fiel a su costumbre y poco amante de asistir a este tipo de actos tampoco lo recogió personalmente ya que se encontraba interpretando una obra teatral en Nueva York. 

La película competía ese año con grandes producciones como "En busca del arca perdida", "Rojos" o Carros de fuego", demostrando que pequeñas historias intimistas sobre el amor, la vejez y las relaciones intergeneracionales podían llegar al gran público y tener un excelente eco comercial.

Dirigida por Mark Rydell, "En el estanque dorado" está basada en una obra teatral de Ernest Thompson, una historia en la que el autor decidió colocar sus recuerdos de infancia y sus reflexiones sobre el amor y el ser humano.

Ethel y Norman son un anciano matrimonio que pasa sus vacaciones en un paradisiaco lugar, "el estanque dorado", un lugar entre bosques y al lado de un lago. Norman, un hombre muy activo, soporta muy mal las limitaciones de la vejez y la cercanía de la muerte. En esto, inesperadamente aparece de visita su hija Chelsea (una magnífica Jane Fonda), que siempre ha mantenido una tensa relación con su padre. A partir de ahí asistimos a una clásica historia sobre el amor maduro y la reconciliación con uno mismo y con los demás.


La relación entre padres e hijos, en ocasiones tensa y afilada, es un filón que el director no desaprovecha y la película nos muestra un magnífico duelo interpretativo entre padre e hija en la historia y en la vida real, donde se puede apreciar la complicidad entre ambos. Por otra parte Katherine Hepburn, que puede que sea la mujer con la mirada más bella que ha dado el cine, muestra esa belleza interior desbordante, paciente y comprensiva, en el papel de la esposa profundamente enamorada de ese hombre, con un amor maduro que rezuma ternura en cada escena en que aparecen juntos.

Pocas veces en la pantalla se da el privilegio de observar un regalo tan auténtico, tan íntimo y sin tapujos, porque tanto Fonda como Hepburn se muestran más como seres humanos que como actores.

La música y la fotografía son totalmente evocadoras en los momentos justos en los que son requeridas, sin abusar, recreándose en unas bellas estampas difíciles de olvidar. Una película basada en relaciones humanas, sin artificios, simplemente una historia que brilla por su grandeza con unas inolvidables interpretaciones, que desde luego no deja a nadie indiferente.

"En el estanque dorado" es sin duda una de esas películas que te hace amar el cine, una verdadera obra maestra.

Dave Grusin aporta una de esas bandas sonoras sencillas, basada en una sensible melodía de una belleza inigualable, marcando en el comienzo del tema principal el sonido del bosque entre las sutiles notas del piano. Una música que encuentra su espacio entre las imágenes de ese lugar paradisiaco de una manera sutil pero expresiva.

La banda sonora alcanzó un gran éxito con nominación a los oscar incluida y se ha convertido con el tiempo en una de las piezas fundamentales en la filmografía de Grusin. Sin duda, una de sus partituras más efectivas y hermosas, aunque no muy larga. De hecho para reunir suficiente material para lanzar la banda sonora en LP, fue necesario agregar diálogos de la película a la partitura. Dave Grusin dedicó este disco a Henry Fonda con amor y respeto por su actuación y por la alegría que siempre brindó a lo largo de su carrera. 

Con esta banda sonora Grusin se uniría a ese grupo de compositores de élite que lograron convertirse en parte de la historia del cine al crear una melodía icónica de una belleza tan suprema que quedaría arraigada indeleblemente a la conciencia colectiva del público. Una melodía inmortal que ocupa legíticamente su lugar en la sala sagrada del Panteón de las grandes melodías de bandas sonoras.


martes, 2 de febrero de 2021

Unico Testigo - MAURICE JARRE

"Unico Testigo" es un thriller policiaco del año 1985 dirigido por Peter Weir. La película supuso su debut en el cine norteamericano y la consagración definitiva del realizador australiano tras el éxito internacional que había supuesto su anterior película "El años que vivimos peligrosamente", demostrando la capacidad del cineasta para adaptarse a cualquier proyecto de encargo sin perder su sello de autor.

La película tiene ese aliciente costumbrista mostrando el mundo de los Amish a través de un estupendo guion que consiguió el Oscar ese año con todo merecimiento. 

En su primer viaje a Nueva York, Samuel (Lukas Haas) un niño amish, presencia el brutal  asesinato de un hombre en los lavabos de la estación. John Book (Harrison Ford) policía encargado del caso tendrá que proteger al niño y a su madre (Kelly McGuillis), de quienes quieren eliminar a ese "único testigo" sea como sea. Book al enterarse que todo se debe a una trama de corrupción policial tendrá que huir refugiándose con ellos en su comunidad.

La película es un thriller con mayúsculas de intachable factura, centrado más en los personajes que en la trama criminal. La historia presenta la confrontación entre la creencia en los valores primitivos del pueblo amish y el escepticismo del personaje del policía que debe ocultarse y vivir entre ellos. Su relación con el niño, su madre una joven viuda de la que se enamora y el suegro de esta, que lo acogen en su casa, harán que el rudo policía recupere parte de la inocencia perdida, aprendiendo a compartir y a convivir en armonía en esa comunidad. Pero al final terminará asumiendo la imposibilidad de formar parte de un mundo que aprende a comprender, pero que le es ajeno y renunciará a una improbable felicidad como esposo y padre.

Harrison Ford envuelto en la vorágine de esos años que suponían sus personajes como Han Solo e Indiana Jones, apostó personalmente por el cine culto y casi independiente que a Peter Weir tanto le gustaba hacer y acertó de pleno.

La película tuvo un gran éxito de crítica y público desde su estreno, consiguiendo dos Oscar y varios premios internacionales y ha quedado como un clásico del buen cine comercial de los 80.

La película tiene un par de escenas memorables que guardan una estrecha relación con la  banda sonora. Por un lado la escena en la que Book, una noche consigue arreglar su coche y en la radio suena  "Wonderful world" de Sam Cooke. Al son de la música, el personaje de Harrison Ford efectúa todo un ritual de cortejo y seducción para sacar a bailar a la viuda que con total entrega y admiración vence la resistencia que religiosamente prohibe a los miembros de su comunidad caer en la tentación que supone la música y el baile. 


Para la banda sonora Weir vuelve a contar con Maurice Jarre, con el que había trabajado en su anterior película. El músico francés se alejó de sus míticas orquestaciones y exploró y creó para esta película una de las primeras partituras para cine comercial compuesta íntegramente por música electrónica. 
Jarre volvió a deslumbrar con una excelente partitura, consiguiendo crear una atmósfera idónea. Una música que es por un lado conmovedora, y por otro llena de tensión.
Una perfecta combinación de instrumentación sinfónico-electrónica que convierte la banda sonora en un placer que se puede disfrutar independientemente de la película.

La otra gran escena es la de la construcción del granero y aquí es donde Jarre se lució con un tema bellísimo, "Building the barn", una de esas escenas catalogadas como que no sería nada sin su banda sonora. La música de Jarre para esta secuencia ayuda a que la construcción de este granero no solo no resulte pesada sino que emocione.



Y como no la escena final en la que sin decirse nada, las miradas de John y Rachel lo dicen todo.

miércoles, 17 de junio de 2020

Los Girasoles - HENRY MANCINI

"Los Girasoles" es una de las más bellas historias de amor del cine. Uno de los films realizados por Vittorio De Sica al servicio de dos de los más grandes actores italianos de todos los tiempos, Sofía Loren y Marcello Mastroianni. Una película que suma drama, romance e historia, en una coproducción italiano-soviética que tiene la particularidad de ser la primera cinta occidental rodada en tierras rusas.

De Sica abandonó en esta ocasión el neorealismo para presentarnos una película emotiva, sentimental y nostálgica sobre los sentimiento humanos, en la que sobre todo Sofía Loren adquiere el papel principal y da rienda suelta a la inmensa capacidad interpretativa que necesitaba el personaje y que borda de una manera insuperable.

La historia nos lleva a unos días antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, donde Giovanna y Antonio una pareja locamente enamorada se casan y están viviendo una idílica historia de amor. En ese momento Antonio es llamado a filas para incorporarse al frente en Rusia. Tras todo el periodo de guerra Antonio no regresa y es dado por muerto en el frente, pero Giovanna se niega a aceptar su muerte y con el presentimiento de que sigue vivo viaja a Rusia para buscar a su marido.


El personaje de Sofía Loren muestra el coraje y el fuerte temperamento de esas mujeres que sufrieron los horrores del conflicto bajo esa otra perspectiva, esperando en casa la vuelta de los padres, maridos, hermanos o hijos que partieron, y cuya memoria guardaron, impotentes sin saber si alguna vez regresarían.
Una dura epopeya de una mujer valiente y que fiel a su amor al final de su viaje hará un descubrimiento que romperá todos sus cimientos.

Una película en la que se agradece el tratamiento adulto de la historia de amor, una cuidada puesta en escena con una fotografía realmente bonita y una maravillosa banda sonora. Sin duda una película hecha desde y para el corazón.


La excelente música de Henry Mancini es un elemento clave para ganarse el corazón del espectador en este film. Las preciosas notas tristes y evocadoras de esta gran partitura de Mancini marcan perfectamente el ritmo y la evolución emocional de la historia y de sus protagonistas. 

El nombre de Henry Mancini estará vinculado para siempre a las comedias sofisticadas con toques románticos con ese estilo inconfundible basado en pequeñas formaciones orquestales con instrumentos solistas como el piano. Si hubiera que elegir tres temas que han inmortalizado al maestro Mancini, por supuesto estarían el tema alegre y burlón para "La Pantera Rosa", el "Moon River" de "Desayuno con Diamantes" y por supuesto la sutil y desgarradora melodía de "Los Girasoles".


La escena de la estación de tren, sin diálogos, solo con el tema central de fondo, forma parte de los momentos antológicos del Séptimo Arte y la música tiene un papel esencial.

viernes, 20 de marzo de 2020

En la Linea de Fuego - ENNIO MORRICONE

En 1993 y tras el enorme éxito de su anterior película como actor y director, "Sin Perdón", Clint Eastwood envuelto ya en ese persistente rumor, que todavía permanece, de que dejaba de ponerse detrás de la cámara, cambia de tercio, pero sin abandonar sus géneros preferidos, poniéndose a las órdenes de Wolfgang Petersen en su nueva película, "En la línea de fuego".
Petersen es un reputado director de origen alemán que después del gran éxito internacional obtenido con "El Submarino", es reclamado por Hollywood y empieza a rodar algunas buenas películas como "La historia interminable", "Enemigo mío" o "La noche de los cristales rotos". Petersen es lo que se denomina un buen artesano, uno de esos directores que sabe moverse bien en todo tipo de géneros y que teniendo entre manos un buen guión y buenos actores su trabajo es siempre el adecuado.

Es indudable que el trio protagonista es perfecto, un Clint Eastwood en el papel del veterano agente del servicio secreto, René Russo como la compañera de trabajo que da pie al consabido romance y un extraordinario John Malkovich en el papel del malvado psicópata obsesionado con asesinar al presidente.

La historia nos presenta a un abnegado Frank Horrigan (Clint Eastwood) un veterano escolta del servicio secreto que arrastra el fracaso personal que supuso su primer encargo profesional, la muerte del presidente Kennedy en Dallas y que muchos años después a punto de retirarse y envuelto en una crisis personal y profesional, se ve en la necesidad de volver para hacerse cargo de una amenaza de muerte bastante creíble al actual presidente de Estados Unidos. Horrigan encuentra el apoyo de una compañera del servicio secreto, la agente Lily Raines (René Russo) para hacer frente a Mitch Leary (John Malkovich) un ex-agente de la CIA maestro del disfraz y experto en armas, que tras verse relegado por su alta peligrosidad, se convierte en un peligroso psicópata al que no le importa morir en el intento.



Eastwood se mueve como pez en el agua en el papel del agente Horrigan, que en cierto modo es una estela del inspector Harry Callahan, aunque en esta ocasión hay una cierta humanización del personaje obsesionado por no haber podido salvar al presidente Kennedy, recuerdo que le atormenta. René Russo consigue una buena química con su pareja, y en contra de lo esperado logra que su historia de amor sea muy creíble. Por otra parte John Malkovich está fantástico en su papel del psicópata asesino. En su enfrentamiento con Horrigan es claramente la otra cara de la misma moneda y ambos representan la lucha de dos personajes que ya no encajan en el sistema, personajes muy vinculados entre si, en un enfrentamiento servido con un increíble sentido del ritmo y la emoción.
Malkovich tuvo una bien merecida nominación al Oscar, al igual que el guion y el montaje, convirtiéndose en una de las mejores películas de su género de ese año.
Sin duda "En la línea de fuego" es el mejor trabajo estadounidense de Wolfgang Petersen, un thriller de aire clásico, inteligente, tenso y muy bien realizado. 


Para la banda sonora, la película contó con el magnífico y siempre efectivo trabajo de Ennio Morricone, una música no demasiado protagonista, en lo que parece otro ejercicio de homenaje a Clint Eastwood.

La partitura contiene un contundente y efectista tema principal que marca el carácter amenazante de la historia, momento que se repite a lo largo de todo el metraje con mayor o menor fuerza en las percusiones. Y como no Morricone nos presenta también uno de esos temas musicales de carácter romántico, una bella melodía intimista para remarcar el sentimiento de indefensión y soledad del protagonista y su enfrentamiento con el villano, y por supuesto de las escenas románticas de la pareja protagonista, Frank y Lily.



La siguiente es una de las mejores escenas de los dos protagonistas, donde aparece el tema de amor, uno de esos momentos románticos de Eastwood que no son fáciles de conseguir, pero que resultan encantadores:

martes, 3 de diciembre de 2019

Las Series de TV y Su Música (VI) - Downton Abbey (JOHN LUNN)

Downton Abbey es el ejemplo perfecto de las series de calidad de las que siempre ha hecho gala la televisión británica. Un magnífico guión obra del escritor Julian Fellowes, una ambientación exquisita hasta el último detalle donde el castillo de la familia es otro personaje más, un reparto de actores ingleses sensacionales, un trabajo de dirección artística grandioso y una música con ese toque de elegancia británica perfecta.

Downton Abbey empezó a emitirse en el año 2010 y debido a su alta audiencia se fue consolidando con nuevas temporadas hasta su final en 2015 con su sexta temporada, a la que se ha añadido el paso a la gran pantalla en 2019.


La historia comienza en 1912 en el condado de Downton alrededor de la vida de la aristocrática familia del conde Grantham, su madre, su esposa, sus tres hijas, amigos y familiares así como sus numerosos criados. El hundimiento del Titanic cambia los acontecimientos de la familia al morir el futuro heredero de la casa, pasando a sucederle un joven abogado de clase media primo lejano del conde ya que este al tener solo hijas, estas no pueden heredar. Este contratiempo no es del agrado ni de los miembros de la familia, ni del servicio y sobre todo de la condesa viuda de Grantham, madre del actual conde.

A lo largo de las siguientes temporadas se irán sucediendo acontecimientos dramáticos asociados con el futuro de la casa, la herencia, el honor y varias relaciones amorosas entre los diferentes protagonistas, transcurriendo todo entre los acontecimientos históricos de las primeras décadas del siglo XX.

El nivel interpretativo es excepcional, destacando además de Hugh Bonneville y una recuperada Elizabeth McGovern como el matrimonio protagonistas, la extraordinaria Maggie Smith como la condesa viuda que brilla en esos inteligentes diálogos y esa ironía inglesa tan sutil y elegante (sin duda el mejor personaje de la serie). 

El diseño y la dirección artística son sobresalientes, mostrando un palacio maravillosamente decorado y un elegante y radiante vestuario para cada una de las actividades rutinarias del día a día y sobre todo en los grandes acontecimientos que se suceden en la casa.

Lo que más sobresale de esta serie, es la humanidad y cercanía de cada uno de los personajes, transmitiendo quizás de una manera muy amable, la buena relación entre la aristocracia y la clase media y baja representada sobre todo por los sirvientes. En este punto es impresionante el papel del mayordomo jefe, el señor Carlson, un personaje que en muchos aspectos parece encarnar el verdadero eje de la familia, el mayor defensor de las costumbres y la tradición, siendo más estricto con los subordinados que el propio señor de la casa.

"Downton Abbey" la película no ha defraudado y nos encontramos con un capítulo más largo y rimbombante continuación a la serie, donde los condes de Grantham se preparan para recibir la visita del rey y la reina de Inglaterra. Otra vez el diseño de producción, la dirección artística, el vestuario y como no el reparto son absolutamente brillantes. Una cinta divertida y elegante donde todo es todavía más grande y más brillante que no decepciona al que haya sido seguidor de esta maravillosa serie.



La música de John Lunn, un compositor escocés conocido para sus trabajos en la televisión es otro elemento fundamental de la serie. Lunn crea un tema principal para los títulos de crédito perfecto, un ejemplo claro de lo importante que resulta la banda sonora para una ambientación deslumbrante. 

Una banda sonora que rebosa elegancia y que se adapta perfectamente a todos los momentos dramáticos, con ese toque de clase típicamente británico.






miércoles, 11 de septiembre de 2019

Animales Nocturnos - ABEL KORZENIOWSKI

Con tan solo dos películas en su haber, es impresionante como el afamado diseñador de moda Tom Ford va abriéndose paso hacia la cima del arte cinematográfico. Porque "Animales Nocturnos" es una obra maestra sin fisuras, una película aclamada por el público y la crítica y uno de esos ejemplos de cine con mayúsculas.

Famoso por sus diseños para algunas de las más grandes estrellas del cine actual o por ejemplo diseñador del vestuario de Daniel Craig para su James Bond, Tom Ford había estado relacionado con el mundo del cine desde su faceta como profesional de la moda, pero atendiendo a su otra gran pasión, el cine, en 2009 se estrena como director con "A Single Man" y es en 2016 cuando se consagra como director, guionista y coproductor en su segunda película, una adaptación de la novela de suspense psicológico "Tony and Susan" de Austin Wright.
Nominada a un buen número de premios internacionales, Oscar incluidos, "Animales Nocturnos" ganó el premio del jurado del festival de Venecia y ha consolidado a Tom Ford como un director a tener muy en cuenta.

"Animales Nocturnos" cuenta la historia de Susan (Amy Adams) una galerista de arte que comparte una vida de lujo, aunque vacía, con su segundo marido. Un día recibe la novela inédita de su exmarido (Jake Gyllenhaal) del que lleva años sin tener noticias. La novela dedicada a ella, es un relato durísimo de violencia y venganza que desde sus primeras páginas deja impresionada a Susan. Los demonios de su pasado se presentan en la forma de ese libro.

Ford elabora una película compacta, brillante y perturbadora, todo ello bajo una apariencia de diseño (esa estética de anuncio de Gucci) y como no, unas interpretaciones de lujo.



Amy Adams está fantástica transmitiendo la frialdad de esa mujer que ha preferido instalarse en esa vida acomodada y frívola antes que enfrentarse a sus propias inseguridades, que le han llevado a un profundo fracaso profesional y emocional. Y de igual manera, Jake Gyllenhaal en su doble papel como el protagonista de la novela y como el exmarido de la protagonista borda su papel y se consolida como un actor a tener muy en cuenta.
Mención aparte con injusticia incluida, es el papel de Michael Shannon, el detective de la novela, que nominado al Oscar como actor secundario no consiguió el beneplácito de la Academia por un papel espectacular.


Teniendo en cuenta el cuidado estilístico que Ford ha dotado a su película, la elección de Abel Korzeniowski para la banda sonora es otro de sus grandes aciertos.
La partitura de este interesantísimo compositor polaco, con el que ya había trabajado en su primera película, es una delicia. Una obra refinada, tan intensa como inquietante que encaja a la perfección con este thriller con un marcado carácter "noir".
Una banda sonora de un refinado clasicismo tan seductora como perturbadora, que asociada a las preciosistas imágenes de la película la convierten en una verdadera joya.

El tema principal que se desarrolla en toda la película tiene una especial relevancia en la escena final ("Table for Two") en la que la melodía se va desarrollando y nos sumerge en un mar de sensaciones. Una mezcla perfecta de imágenes y música sencillamente maravillosa.


viernes, 24 de mayo de 2019

Le Week-End - JEREMY SAMS

"Le Week-End" es una película británica del año 2013 dirigida por Roger Mitchell, realizador de uno de los clásicos de la comedia romántica inglesa como fue "Notting Hill".
En esta ocasión y aunque sin perder un cierto tono de comedia nos presenta la historia de un matrimonio maduro, dos profesores con su vida ya resuelta, pero ahogados por una rutina asfixiante y un trabajo que ya no les estimula, que vuelven a Paris treinta años después para rememorar su viaje de luna de miel.

París, un matrimonio, el amor, todo parece desembocar en otra historia romántica en la ciudad de la luz, pero nada más lejos de la realidad. Mas que una celebración, el viaje se convierte en una última ocasión para revitalizar un matrimonio estancado por el paso de los años, tratando de recordar porqué se enamoraron.

Después de tantos años, ya nada parece igual, y ahora ya no lo ven con los ojos de entonces, y aunque dispuestos a disfrutar de todo lo que ofrece una ciudad tan maravillosa como es París, empiezan a aparecer estallidos, a veces cómicos, a veces tiernos, a veces dolorosos que surgen de las tensiones que arrastra su matrimonio.
Los obstáculos que se van encontrando les hacen darse cuenta que su relación está más deteriorada de lo que imaginan descubriendo el lado oculto de toda relación sentimental.


"Le Week-End" se acerca a una serie de películas como la deliciosa "Dos en la carretera" de Stanley Donen o la trilogía de amaneceres y anocheceres de Linklater, donde se trata como el paso del tiempo va erosionando el amor y las relaciones de pareja.

Estamos por tanto ante una comedia sencilla, elegante y nostálgica sobre el amor maduro, con un magnífico guion y sostenida en gran medida en la pareja protagonista, que irradian una química especial interpretando a dos personajes opuestos pero que irremediablemente se atraen. 
Buenísima la escena final donde rememoran el baile del Madison en un homenaje a la famosa escena de "Bande À Part" la mítica película de Jean-Luc Godard.

En una sociedad actual donde cuando pierdes la juventud parece que lo has perdido todo,  es de agradecer que surjan películas como esta, que demuestran que "siempre nos quedará París".

La banda sonora de "Le Week-End" es obra de Jeremy Sams un compositor inglés, habitual colaborador del director Roger Mitchell. Un músico muy polifacético que es además escritor y director de teatro. 

Con un sonido muy jazzístico la partitura es muy sutil y captura perfectamente la relación de los personajes protagonistas y el ambiente de la ciudad.

Una música muy agradable, sin altibajos y con cierto aire minimalista como se puede comprobar en el tema de los títulos de crédito y como no el tema del Madison.


martes, 12 de marzo de 2019

La Música de John Morris (IV) - EL JUEGO DE LA SOSPECHA (CLUEDO)

Para terminar (por ahora) con la música de John Morris, he elegido una de sus composiciones fuera de la relación cinematográfico-musical con Mel Brooks.


"El Juego de la Sospecha" es un film del año 1985 que adapta a la gran pantalla el célebre juego de misterio "Cluedo".

Dirigida por Jonathan Lynn y coescrita con el famoso director y guionista John Landis, esta película es una de esas producciones curiosas, ya que a partir de una idea original de Landis, se rodaron tres posible finales que se mostraban aleatoriamente durante su proyección en las salas de cine. Una idea atrevida y original que pretendía trasladar el espíritu del juego de mesa.

La historia nos traslada a una mansión victoriana donde se reúnen varios personajes pintorescos para cenar ante la misteriosa invitación de un desconocido anfitrión. Todos ellos ocultan algún secreto  por el que han sido chantajeados durante años. En un momento dado se produce un apagón y la casa queda a oscuras. Al restablecerse la luz el chantajista aparece asesinado en el salón. A partir de ese momento deberán averiguar quien es el asesino, teniendo en cuenta que todos ellos tenían buenas razones para cometer el crimen.


La película es una original y simpática comedia de misterio que homenajea claramente las novelas de intriga de Agatha Christie.

Aun partiendo de unas buena premisas el resultado es desigual, la cinta no tuvo mucho éxito de taquilla y las críticas no fueron muy positivas, pero con el tiempo se ha convertido en una película de culto que destaca por un buen elenco, buenos gags y un ritmo frenético. Hasta tal punto que en los últimos años han sido recurrentes las noticias que hablan de un posible remake.


Entre sus puntos destacables no cabe duda que está la banda sonora compuesta por John Morris. Fiel al espíritu de la historia, Morris nos deja una música de intriga tan trepidante como la propia película, con un maravilloso tema principal. 
Una obra que no debería pasar desapercibida ya que esconde como casi toda la obra de John Morris una música excepcional. 
Y como muestra estos dos temas:



  

sábado, 2 de marzo de 2019

La Música de John Morris (III) - SPACEBALLS, LA LOCA HISTORIA DE LAS GALAXIAS

A pesar de su escasa producción cinematográfica, casi siempre ligada al cine de Mel Brooks, John Morris aportó su maestría musical a una gran variedad de géneros cinematográficos. En el caso de Mel Brooks, aunque siempre en tono de comedia, su cine abarcó los géneros clásicos. El cine de terror en "El Jovencito Frankestein", el cine histórico en "La Loca Historia del Mundo", el western en "Sillas de Montar Calientes" o la ciencia-ficción en "Spaceballs, La Loca Historia de la Galaxias", y en todas estas ocasiones el compositor creo el universo sonoro adecuado con indudable solvencia.

"Spaceballs, La Loca Historia de las Galaxias" dirigida y coprotagonizada por Mel Brooks, es una disparatada parodia de la saga "Star Wars" rodada en 1986 aprovechando el tirón de la franquicia de George Lucas. A pesar de ser una insulsa comedia basada en las mil y una payasadas sobre los personajes originales de Star Wars y otros guiños a otras películas como Star Trek, Alien o el Planeta de los Simios, la cinta tuvo un gran éxito popular en su momento y cierto es que no pretende engañar a nadie. Lo que demuestra que a veces el humos absurdo también es un arte.

Aunque si hubiera que salvar algo de esta película, sin duda sería la banda sonora de John Morris que en este caso no usa la parodia sino que busca realizar un homenaje a la música que otros colegas realizaron para el cine galáctico, manteniendo una coherencia temática con un sonido plenamente sinfónico y vibrante. En términos generales una partitura con cierta clase orquestal y perfectamente integrada en el film.

De este modo Morris compone un estupendo tema principal en la forma de una grandilocuente marcha con cierto parecido a la famosa sintonía de John Williams. Del tema lo único que sobraría, desde mi punto de vista, son los efectos sonoros del láser, incluidos seguramente para remarcar el aire de socarronería y comicidad de la película.


Uno de los momentos donde el autor consigue brillar todavía más es con el hermoso "Love Theme", una melodía con la elegancia del sonido del Hollywood clásico que aporta un cariz más distinguido a esta interesante banda sonora.